San Valentín

San Valentín y la pareja ideal

San Valentín

 

Si, hasta el más despistado se ha enterado que hoy se celebra el Día de San Valentín, también conocido como el día de los enamorados y  como el día del amor y la amistad (dependiendo en qué país vives).

No te voy a contar la historia del santo ni el cómo ni el porqué se ha popularizado esta celebración.

Hay muchísimas webs que publican todo éste tipo de datos a las que, por cierto, les estuve echando un ojo y me sorprendí al leer la cantidad de versiones que hay sobre el origen del día de San Valentín.

Pero de lo que quiero hablarte hoy es algo menos romántico, tal vez, pero creo que te será de más utilidad a la hora de construir tu pareja ideal.

 

Pero…¿Qué es la pareja ideal?

 

Si piensas que la pareja ideal es la que te proponen las películas de Hollywood o las novelas románticas de las cinco de la tarde, hay un par de cosas que deberías replantearte.

La pareja ideal, lejos de ser un continuo mar en calma en un día soleado, a veces puede ser la tormenta más brava a la que enfrentarte.

¿Por qué te digo ésto?

Porque la pareja ideal no sólo es aquella con la que disfrutas de momentos de pasión y de felicidad, sino también es aquella que te insta a crecer y a enfrentar aquellas sombras de tu personalidad que quieres mantener en el armario de las cosas ocultas.

La pareja ideal no siempre es una sola y para toda la vida. Puedes tener muchas a lo largo de tu vida que se correspondan al momento de crecimiento que estés atravesando.

Esto significa que cada pareja que construyas te traerá los desafíos y también las ayudas necesarias para tu evolución en ese momento.

Entonces…

 

¿La pareja ideal nace o se hace?

 

Si lo enfocamos desde la perspectiva que te comenté más arriba, toda pareja ideal nace con ese potencial.

Ese potencial se materializa cuando entendemos que las parejas que traemos a nuestra vida son exactamente el o la compañera perfecta para nuestro juego de evolución.

Pero sucede que en ocasiones no lo entendemos así y no aprovechamos el potencial de aprendizaje que nos ofrecía.

De ahí que muchas personas terminen sus relaciones de pareja de forma agresiva porque no pueden o no quieren ver la parte propia y oculta de su personalidad (su propia sombra reflejada) que el otro le está mostrando para poder aceptarlo y trascenderlo.

Por otro lado, cuando iniciamos una relación de pareja con el conocimiento de que esa persona trae consigo un aprendizaje potencial es cuando comenzamos a construir esa pareja ideal.

Sólo desde una apertura de consciencia que permite darse cuenta que «el otro» es el espejo donde podemos mirarnos.

Y en ese espejo que se nos ofrece podemos ver rasgos de carácter y conductas que, tanto si nos agradan como si nos desagradan, nos permiten reconocer que también forman parte de nosotros mismos.

Y que sólo al poder observarlas conscientemente es que podemos trabajarlas en nosotros mismos para integrarlas y superarlas.

Esa construcción de la pareja ideal se sostiene, entonces, es dos pilares fundamentales:

1- El Amor.

2- La gratitud por el servicio amoroso que te está prestando para tu evolución actuando como espejo.

 

Cuando el Amor no es suficiente

 

Habrás leído o escuchado en más de una ocasión que «El amor todo lo puede».

Y en cierto modo es verdad, ya que el Amor como fuerza creadora de la que procedemos es la que hace que todo sea posible.

Pero cuando hablamos de amor de pareja muchas veces se confunde el amor con la pasión o con el enamoramiento que, en sus comienzos, nos hace ver a la persona como deseamos que sea y no como es en realidad.

En el momento en el que ese hombre o esa mujer ideal actúan de una forma diferente a la deseada o fantaseada, es cuando la cosa se tambalea.

Y es ahí donde el amor no es suficiente.

Y dirás, no sin cierta cuota de razón, que ahí no había amor verdadero.

Pues no, pero si había una gran confusión.

Y el grado de confusión puede variar entre pasión y enamoramiento (en el mejor de los casos) o entre dependencia y  sometimiento (en el peor y más dramático). Estos últimos son temas más delicados y extensos que requerirían de otro artículo.

Pero retomando el tema observo que tendemos a creer que cuando encontramos el amor de pareja ya está todo hecho. Cuando en realidad es el comienzo de nuestra tarea.

Una vez leí que si en las películas románticas nos mostrasen como seguía la historia algunos años después de la boda, nos daríamos cuenta de la gran mentira del «y fueron felices y comieron perdices».

Me causó mucha gracia pero en realidad esos finales de película lo que hacen es alimentar la fantasía de que todo se debe mantener como el día de la boda o como el principio. Sin tomar en cuenta que la pareja es un ser vivo que responde a nuestros cambios (internos y externos) y se transforma constantemente.

Y en esos cambios sostener el amor por uno mismo y por el otro se convierte en una receta magistral con unos ingredientes básicos que hay que saber usar.

 

Ingredientes básicos para construir la pareja ideal

 

En este apartado quiero hacerte una aclaración y es la siguiente:

Todo lo que te diga aquí es fruto de mi experiencia personal y de la experiencia que me ha aportado mi labor como coach de parejas. Por lo tanto no pretende ser una verdad absoluta sino un pequeño compendio de sugerencias que quizás a ti te puedan servir.

Dicho esto los ingredientes son:

1- Amor del bueno: Esto significa un amor que sea igualitario. No vale amar al otro más de lo que me amo a mi mismo/a.

2- Comunicación abierta y sincera: Poder expresarnos libremente y con respeto hacia uno mismo y hacia el otro.

3- Respeto mutuo: Esto implica respetar su espacio, sus momentos, sus creencias y formas de pensar.

4- Aceptación: No querer cambiar ninguno de los aspectos de su forma de ser, a menos que esa persona los quiera cambiar y nos pida ayuda u opinión. Aceptar su perfecta imperfección.

5- Grandes dosis de risas y sentido del humor: Saber divertirse juntos y tomarse la vida y a si mismos con más sentido del humor. Esto nos ayuda a superar muchos momentos difíciles.

6- Mantener viva la pasión: Y no sólo hablo de la pasión a nivel sexual (que si es importante) sino también de apasionarte por vivir juntos experiencias que sean enriquecedoras para la pareja.

7- Salvaguardar la intimidad: Esto requiere de crear un espacio y un tiempo que sea sólo de la pareja. A veces cuando se tienen hijos es difícil sostener ese espacio, pero es beneficioso que se encuentre la forma de recuperar esos momentos de intimidad.

8- Apoyar el crecimiento del otro: Sea éste un crecimiento profesional o personal. Alentar a tu pareja a lograr sus metas y sus sueños.

9- Libertad de ser y hacer: No hay nada que más aleje a una persona  que quererla tener atada a nuestro lado continuamente. Los seres humanos necesitamos ser y sentirnos libres. Y si hay respeto y compromiso mutuo, no hay nada que temer.

10- Confianza: Y no me refiero sólo a la confianza de andar por casa despeinada/o y en pijama. Hablo de la confianza profunda, de esa que se tiene cuando ninguno necesita registrar el móvil del otro ni sus e-mails ¿se entiende? Creo que sí.

11- Comprensión: Esto significa entender desde lo más hondo que el otro es un «otro» diferente a nosotros, que tiene sus miedos, sus esperanzas, sus motivaciones, su historia y un sinfín de peculiaridades que lo hacen único. Comprender que a veces no pueda reaccionar de la manera que nos gustaría así como nosotros tampoco podemos ser siempre como se espera que seamos.

 

Espero y deseo de todo corazón que te haya sido útil éste artículo. A mi me ha hecho muy feliz escribirlo.

Como siempre te digo si te ha gustado siéntete libre de compartirlo con tu gente.

Y si quieres profundizar en estas cuestiones o quieres darle un nuevo rumbo a tu pareja, puedes contar con mi labor con las sesiones de Coaching para Parejas.

Te envío un gran abrazo y ¡feliz San Valentín!

Con y desde el Amor…que es todo lo que somos!

Claudia Martinez Pardo

 

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